dimarts, 8 de febrer de 2011

Qué no me funcionó y por qué no!

Abro fuego con uno de mis primeros intentos de trabajo colaborativo en el aula:

NORMAS DEL AULA DE TECNOLOGÍA!

La idea inicial era que los alumnos de primero de la ESO hicieran aportaciones a un documento texto creado con Gmail Docs i compartido con todos ellos.
Se premiaba la originalidad de las normas (que no estuviesen repetidas).
Se penalizaba la destrucción del trabajo de sus compañeros.

Supuse que si eran los alumnos quien redactaba las normas de uso del aula, necesariamente las conocerían y por tanto ya no se podrían escusar como siempre. También supuse que respetarían a sus compañeros puesto que les expliqué que puedo ver las intervenciones de todos.

POR QUÉ NO FUNCIONÓ:
Al tratarse de un trabajo colaborativo que englobaba a toda la clase la tarea de control de las intervenciones individuales crece exponencialmente.
Cuesta mucho más detectar las intervenciones disruptoras y poner remedio a tiempo de corregir el rumbo.
Los alumnos que se lo toman en serio al principio, empiezan a desmotivarse cuando los pocos disruptores estropean su trabajo.
Se hacen aportaciones sin fundamento, simplemente por aparecer.
No vinculan el trabajo realizado al uso del aula de tecnologia.

QUÉ HAY QUE CORREGIR (Para la próxima vez):
Crear grupos reducidos de dos o tres miembros.
Crear un sistema de votación grupal para elegir las normas realmente útiles, a través de un formulario de Google Docs (o similar).
Encargar a los alumnos disruptores la creación de presentaciones ilustrativas de las normas aprovadas.
Encargar a los alumnos disruptores la explicación de las normas a sus compañeros y la vigilancia de que se cumplan incentivada con valoraciones positivas.
Actuar rápidamente cuando se presenten conflictos estableciendo procedimientos de mediación.

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